Clase de Mañana

Guía

#66 ¿Puedo usar IA para crear juegos, dinámicas y ejercicios a partir de cualquier tema?

¿Necesitas un juego para repasar un tema, una dinámica para romper la rutina o algunos ejercicios para cerrar la semana? La IA puede ayudarte a crear todo eso en pocos minutos. Pero el resultado mejora muchísimo cuando sabes qué información darle y qué revisar después. Aquí te contamos cómo pedirle mejores actividades a la IA, qué puedes crear y cómo asegurarte de que realmente ayuden a tus alumnos a aprender.

¿Se le puede pedir a la IA un juego sobre las leyes de Newton, una dinámica para repasar la Revolución o ejercicios de fracciones para un viernes a última hora? Se puede, y es de los usos donde más rápido se nota el beneficio.

De hecho, crear actividades es uno de los usos más sencillos para empezar a experimentar con IA. Pero hay una diferencia importante entre pedir “hazme un juego de historia” y darle a la herramienta suficiente información para que produzca algo que realmente puedas usar en tu salón.

La IA puede darte el primer borrador

Microsoft Education publicó en junio de 2025 una lista de seis actividades con IA para educadores, pensadas para Copilot pero trasladables a casi cualquier chatbot.

Entre las que propone: tomar la efeméride del día y convertirla en actividad de aula, transformar planes de lección de forma iterativa hasta que encajen con tu grupo, o montar un club de lectura que incluya a todos, apoyándote en enfoques con respaldo como el Diseño Universal para el Aprendizaje.

Su consejo de arranque es modesto y por eso me gusta: basta con que pruebes una o dos para captar hasta dónde te puede echar la mano en el día a día.

La idea no es especialmente complicada:

tú defines qué quieres que aprendan los alumnos y la IA te ayuda a construir una actividad alrededor de ese aprendizaje.

Puede proponerte:

  • trivias
  • juegos de preguntas
  • memoramas
  • estudios de caso
  • juegos de roles
  • estaciones de trabajo
  • ejercicios diferenciados
  • debates
  • actividades de repaso

También puedes pedirle varias versiones de la misma actividad y elegir la que mejor se adapte a tu grupo.

El truco está en cómo lo pides

Una petición como:

“Hazme un juego sobre la Revolución Mexicana.”

le deja demasiadas decisiones a la IA.

Prueba mejor con algo como:

“Diseña una dinámica de 20 minutos para 30 alumnos de segundo de secundaria que ayude a distinguir las causas políticas, económicas y sociales de la Revolución Mexicana. No necesito computadora ni proyector. Solo hojas y pizarrón. Quiero que trabajen en equipos de cinco y que al final tengan que explicar por qué clasificaron cada causa.”

Ahora la IA sabe mucho más.

La receta para pedir bien

Con plataforma dedicada o con chatbot general, lo que más cambia el resultado es la calidad del pedido. Mi fórmula de cuatro ingredientes:

  • Tema y aprendizaje esperado. Pide "un juego para distinguir causas internas y externas de la Independencia"; resulta mucho más útil que "un juego de historia".
  • Edad y tamaño del grupo. Una dinámica cambia por completo entre 25 y 45 alumnos, y la IA se adapta si se lo dices.
  • Tiempo y materiales. Quince minutos, sin proyector, con hojas y pizarrón. Sé brutalmente específico.
  • Formato. Memorama, trivia por equipos, estaciones, juego de roles. Si no lo eliges tú, lo elige la máquina, y no siempre elige bien.

Un apunte sobre privacidad al generar material: si tu escuela trabaja con cuentas educativas de Microsoft, Copilot Chat trae, sin cobrarte extra, la misma protección de datos de nivel empresarial, según la misma publicación. Con cuentas personales de cualquier chatbot, la regla práctica es simple: para generar un juego no necesitas subir ningún dato de tus alumnos, así que no los subas.

Después, itera: pide dos variantes, una más sencilla y una más retadora, y quédate con la que le quede a tu grupo. Es la misma lógica de ajuste progresivo que Microsoft recomienda para los planes de lección.

Aquí está la parte que no conviene saltarse.

Una actividad puede ser divertida y aun así enseñar muy poco.

Puede tener preguntas demasiado fáciles, instrucciones confusas, respuestas incorrectas o simplemente pedirles a los alumnos que recuerden información cuando tú querías que analizaran, compararan o argumentaran.

Por eso, antes de llevarla al salón, hazte tres preguntas:

¿Qué aprendizaje practica realmente?

¿Los alumnos tienen que pensar o solamente responder?

¿Cómo voy a saber si la actividad funcionó?

Si no puedes responderlas, probablemente todavía necesitas ajustar la actividad.

Fuentes

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