Guía
#29 Un alumno está siendo víctima de bullying y ya no quiere estudiar, ¿cómo puedo apoyarlo desde mi papel como maestro?
Uno de cada tres estudiantes en el mundo sufre bullying cada mes, según la UNESCO, y las víctimas duplican su riesgo de soledad severa e ideación suicida. Un estudio con más de mil estudiantes en Italia muestra que la intervención del docente reduce el acoso, y que minimizarlo lo aumenta. Qué puedes hacer desde tu clase, con evidencia en la mano.
Un alumno que era buen estudiante deja de serlo, se aísla, y un día te enteras: lo están molestando. Y la pregunta llega sola: ¿qué me corresponde hacer a mí como maestro?
No necesitas ser orientador, psicólogo o director para intervenir. Pero tampoco tienes que resolver el caso por tu cuenta.
La UNESCO señala que aproximadamente [uno de cada tres estudiantes en el mundo reporta haber sufrido bullying durante el último mes] https://news.un.org/en/story/2024/11/1156591) y advierte que la violencia escolar puede afectar la seguridad, la salud mental y el desempeño educativo.
Por eso, cuando un alumno cambia de conducta o deja de querer participar en la escuela, vale la pena tomarlo en serio.
Lo primero: no lo minimices
“Son cosas de niños”, “ignóralos” o “aprende a defenderte” pueden parecer respuestas rápidas, pero no ayudan a construir un entorno seguro.
Si un alumno te cuenta que está siendo acosado, escúchalo sin juzgarlo y toma nota de lo que te está diciendo. No necesitas tener todas las respuestas en ese momento. Lo importante es que el estudiante sepa que un adulto lo escuchó y que su situación será atendida.
No actúes solo: sigue el protocolo de tu escuela
Hay una parte que a veces se pierde cuando hablamos de “qué puede hacer el maestro”. Tu papel no termina en escuchar, pero tampoco consiste en investigar y resolver el caso por tu cuenta.
La SEP cuenta con materiales para docentes y un portal que reúne los protocolos estatales para la prevención y atención del acoso escolar. Los procedimientos pueden variar según la entidad y el tipo de situación.
Por eso, si identificas un posible caso:
- 1.Registra lo que observaste o lo que el alumno te comunicó.
- Informa a la autoridad o figura correspondiente de tu escuela, de acuerdo con el protocolo.
- Da seguimiento para saber qué medidas se están tomando.
- Mantén comunicación con el equipo escolar, respetando la confidencialidad del estudiante.
- Si existe un riesgo inmediato para la integridad del alumno, actúa de acuerdo con el protocolo de emergencia de tu escuela y busca apoyo de inmediato.
¿Intervenir o no intervenir?
Hay acciones que sí están dentro de tu alcance y que pueden marcar una diferencia. Un estudio publicado en Frontiers in Psychology en 2019, con 120 docentes y 1,056 estudiantes de secundaria en la Toscana italiana, midió qué características del profesor se relacionan con menos bullying en la escuela.
Dos hallazgos:
Si ocurre una conducta de acoso frente a ti, no la normalices ni la dejes pasar.
Intervenir no significa necesariamente dar un discurso frente al grupo. Puede ser tan sencillo como detener la conducta, separar la situación si es necesario y dejar claro que ese comportamiento no está permitido.
Dos. El mismo estudio advierte que un docente que ignora el acoso o le baja importancia vuelve más probable que la agresión crezca.
Los autores señalan que la intervención activa del maestro es justo lo que los propios estudiantes esperan, pero en algunos casos la victimización ocurre sin que el maestro llegue a enterarse.
¿Qué puedes hacer desde tu salón?
Cruzando lo que dicen estas fuentes, algunas ideas:
- Interviene siempre, en el momento. Es la variable que el estudio italiano encontró asociada a menos bullying. No necesitas un discurso: basta marcar con claridad que eso en tu clase no pasa.
- No minimices lo que te cuente. Escucharlo en serio ya lo separa del escenario que la evidencia marca como el peor: el adulto que le resta importancia.
- Fórmate en el tema. Los autores recomiendan empezar por conocer el fenómeno y luego desarrollar habilidades concretas de intervención, de preferencia practicando con colegas. Pedir a tu escuela una capacitación no es exagerar; es lo que la evidencia sugiere.
- No cargues solo. El caso amerita involucrar a orientación y dirección. La UNESCO empuja respuestas de escuela completa: currículos que promuevan el respeto, apoyo a la salud mental y mediación entre pares. Organismos como UNICEF también publican guías con consejos para docentes sobre bullying, que puedes buscar como material de arranque.
- Cuida su vínculo con el aprendizaje. Mientras el caso se atiende, tu clase puede ser el lugar donde recupere pequeños logros: tareas alcanzables, reconocimiento discreto, un rol donde se sienta valioso.
El fondo del asunto
Me quedo con la frase de Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO: en la escuela, «cada niño debería sentirse respetado, aceptado y seguro, para poder aprender y desarrollarse» (traducción). Tu alumno dejó de estudiar porque dejó de sentirse seguro. El orden de la reparación es ese: primero la seguridad, después vendrán las calificaciones.
Una última cosa del estudio italiano que me dejó pensando: la satisfacción laboral del docente también se asoció directamente con menos bullying en la escuela. Un maestro quemado difícilmente sostiene esta batalla. Así que la pregunta de cierre va en dos direcciones: ¿qué vas a hacer mañana por tu alumno, y quién te está cuidando a ti?
