Artículo de opinión
#14 ¿Cómo debería cambiar la enseñanza ahora que la IA puede hacer parte del trabajo intelectual?
Si la IA ya puede redactar, resumir, explicar y resolver problemas, es lógico preguntarnos qué deberíamos enseñar ahora. La respuesta no es dejar de enseñar contenidos, sino repensar qué queremos que nuestros alumnos hagan con ellos. Aquí exploramos cómo la IA puede cambiar el diseño de las actividades, qué capacidades humanas ganan valor y cómo empezar a rediseñar una clase sin tener que transformar toda tu materia.
Si una máquina ya puede redactar, resumir, explicar, resolver problemas y generar argumentos, aparece una pregunta inevitable:
¿Qué deberíamos enseñar ahora?
No hay una respuesta única, pero sí hay una idea que empieza a aparecer con fuerza en la conversación educativa: la IA no necesariamente hace que enseñar sea menos importante. Nos obliga a pensar mejor qué queremos que hagan los alumnos y qué papel debe tener el maestro.
En 2025, investigadores, docentes y responsables educativos discutieron justamente esto en la tercera AI+Education Summit de Stanford.
La conversación partió de preguntas como: ¿a qué futuro del aprendizaje aspiramos?, ¿qué nos hace humanos? y ¿cómo podemos mantener a las personas en el centro de la educación?
Los maestros también están aprendiendo qué significa enseñar con IA
Una de las cosas más interesantes que encontró Victor Lee, investigador de Stanford, al estudiar las necesidades de formación docente es que los maestros quieren aprender tres cosas:
- cómo usar IA para enseñar;
- cómo enseñar sobre IA;
- cómo funciona realmente la IA.
No son tres preguntas menores. Juntas apuntan hacia algo importante: la alfabetización en IA no consiste solamente en aprender a escribir mejores prompts.
También implica entender qué puede hacer una herramienta, qué no puede hacer, cómo puede equivocarse y cuándo tiene sentido utilizarla. Y no es una conversación que se pueda postergar.
Victor Lee, instó a definir pronto "qué debería saber sobre IA todo el mundo en la escuela", porque esta va a ser, dijo, una conversación activa.
¿Y qué cambia en el aula?
La IA no dicta cómo debe cambiar tu clase; te obliga a decidir, con criterio pedagógico, qué partes del trabajo intelectual quieres que sigan haciendo tus alumnos a mano y cuáles pueden delegarse.
Imagina que quieres que tus alumnos aprendan a argumentar. Antes, una actividad podía consistir en investigar un tema, organizar ideas y escribir un texto. Ahora la IA puede hacer buena parte de ese trabajo.
Eso no significa que ya no debamos enseñar a argumentar. Significa que quizá necesitamos diseñar la actividad de otra manera.
Podrías pedirles que:
- construyan primero su argumento sin IA;
- utilicen IA para generar un argumento alternativo;
- comparen ambos;
- identifiquen errores, supuestos o información que falta;
- defiendan cuál argumento consideran más sólido y por qué.
La herramienta hace parte del trabajo. Pero el aprendizaje sigue ocurriendo en el alumno.
Algunas cosas probablemente ganan valor
Si la IA puede producir una respuesta rápidamente, algunas capacidades humanas pueden volverse todavía más importantes en la escuela:
Hacer buenas preguntas. No solamente saber buscar una respuesta, sino identificar qué vale la pena preguntar.
Evaluar información. Una respuesta bien escrita no necesariamente es correcta. Los alumnos necesitan aprender a comprobar, contrastar y cuestionar.
Explicar y defender una idea. Que una IA produzca un argumento no significa que el estudiante pueda sostenerlo frente a otras personas.
Trabajar con otros. La colaboración, la negociación y la construcción colectiva de significado no desaparecen porque exista un chatbot.
Tomar decisiones. La IA puede ofrecer opciones. Alguien tiene que decidir cuál tiene sentido para una situación concreta.
Construir criterio. Quizá sea una de las tareas más importantes: aprender cuándo confiar, cuándo dudar y cuándo decir “esto no me sirve”.
La OCDE, en su informe [Reimagining Teaching in an Accelerating World de 2026](https://www.oecd.org/en/publications/reimagining-teaching-in-an-accelerating-world_d0edfe8c-en.html | 2026 | en), plantea justamente que la transformación tecnológica exige repensar el aprendizaje y la enseñanza, pero también fortalecer la autonomía, la colaboración y el núcleo humano de la educación.
##El maestro no desaparece del centro
En la cumbre de Stanford hubo una idea recurrente: la IA debería apoyar, no reemplazar, las relaciones humanas en educación. También se señaló que docentes, estudiantes, familias e investigadores necesitan participar en las decisiones sobre cómo se implementa esta tecnología.
Eso importa porque enseñar no consiste solamente en entregar información.
Un maestro conoce el contexto de su grupo, detecta cuándo un alumno está perdido, sabe cuándo una explicación necesita cambiar y puede decidir cuándo una actividad debe hacerse sin tecnología.
La IA no conoce a tu grupo de la misma manera.Por eso, quizá el cambio más importante no sea tecnológico. Es pedagógico.
Fuentes
- https://news.stanford.edu/stories/2025/10/stanford-educators-ai-coursework-classroom-ideas · 2025 · en
- https://acceleratelearning.stanford.edu/story/the-future-is-already-here-ai-and-education-in-2025 · 2025 · en
- https://www.oecd.org/en/publications/reimagining-teaching-in-an-accelerating-world_d0edfe8c-en.html · 2026 · en
